Fondo Histórico
Desde 1991

Nuestra Historia

El Origen

De las Pailas al Bronce

La historia de La Campaila comienza mucho antes de nuestra primera campana. Saúl Tristancho inició su aprendizaje desde muy pequeño, observando atentamente el trabajo de su padre, Segundo Antonio Tristancho, quien fabricaba pailas tradicionales junto a vecinos cercanos.

Este contacto temprano con el oficio, a través de la práctica directa, fue fundamental para despertar su interés por la fabricación de las metafóricamente llamadas "Voz de la Iglesia". Más adelante, tras adquirir disciplina y conocimientos técnicos manejando maquinaria amarilla, decidió independizarse y construir su propio taller y horno de fundición.

Artesanía tradicional
1991: El Nacimiento

ST: La Firma del Fundidor

Este proyecto inició oficialmente en 1991. Saúl recuerda esta fecha ya que estaba inscrita en una campana a la entrada de su casa, grabada con las iniciales ST. De allí surge el nombre "La Campaila", uniendo inteligentemente los nombres de "campana" y "paila".

Aunque las pailas se fabricaron hasta 2016, regulaciones sanitarias y el mercado impulsaron a Saúl a dedicarse 100% al diseño de campanas. Perfeccionando su técnica, descubrió su propia aleación, dándole a cada creación un sonido único e irrepetible en el mundo.

Saúl Tristancho, Artesano Fundidor
El Pilar Familiar

Un Legado Compartido

Mientras Saúl realiza gran parte del proceso, la fundición es un rito de familia. Su esposa, Rosa Omaira Ortiz, cumple un rol vital en el acabado, limpieza y en sostener la energía de quienes participan en la ardua faena.

El fuego de la tradición ya fue heredado. Hoy, su hija Lida Constanza y sus nietas Adriana y Tatiana forman parte integral del proceso. Ellas incursionan artísticamente en elementos sonoros de menor tamaño, así como en la asesoría, compra de materiales y preservación del patrimonio para los visitantes.

Creaciones compartidas

Foto por: El Tiempo

Conozca cómo transformamos nuestra historia en arte monumental.

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